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martes, 26 de marzo de 2019

Cuando en política, todo vale

En Santamaría un municipio cafetero  del noroccidente del Huila el entonces grupo guerrillero de las Farc dio varias batallas. Corrían los tiempos duros del conflicto armado cuando sus armas les daban todo el poder para llegar cualquier día, de sorpresa y atacar.
Contaban con el apoyo de los llamados milicianos pero se equivocaban porque Santamaría es un pueblo de estirpe goda y allí eso se respeta. Y eso lo sabía Jaime Alberto Romero Polanía,  liberal, cuando decidió lanzarse al ruedo como candidato a concejal de la localidad.
Había decidido hacer una pausa en sus negocios con ganado y de expendio de carne para hacerle a la política. Romero Polanía a quien todos en el pueblo conocían como ‘Pechuga’  se había ganado un puesto en el Concejo Municipal, ondeando el trapo rojo.
Sin embargo, muy pronto Romero Polanía, el ganadero y comerciante que por años no lidió más que con sus reses,  sabría lo que en verdad había detrás de la cosa política que tanto le había atraído. Por cuenta de ella, conocería dos veces lo que es estar entre rejas.
Comenzó la pesadilla  
Ya como concejal, en 2001, Jaime Alberto Romero Polanía sintió que se movía como entre su ganado, con confianza y pensando que todo estaba bien. Pero no lo estaba. Unos años después comenzaron los problemas para él.
Un día cualquiera, en 2006 Romero Polanía fue acusado de ser auxiliador de las Farc, lo sindicaron del delito de rebelión.
Para su sorpresa, quien lo señalaba eran personas con las que había compartido, dentro y fuera del Concejo. Una de ellas era un ex alcalde al que prefiere no nombrar siquiera.
Incluso le había ayudado a hacer campaña a la Alcaldía, él siendo liberal. Al parecer, en medio del trasegar político algo no le había gustado y decidió devolverle la molestia.
“Yo le ayudé a la campaña y después por cuestiones políticas y otras afirmaciones me capturaron. Lo hicieron con mentiras para conseguir mi detención, siendo concejal”, afirma Romero Polanía.
Pero como finalmente el proceso que se había intentado montar en su contra no contaba con el suficiente sustento, fue la propia Fiscalía la  pidió que fuera absuelto.
Vuelve y juega
Decidido, Romero Polanía demandó al Estado buscando que le resarcieran el daño moral causado, pues en Santamaría muchos habían pensado que el concejal que habían ayudado a elegir era guerrillero.
Pero el 30 de abril de2017 fue nuevamente capturado.
Esta vez, ‘Pechuga’ como era conocido por vender carne, estaba siendo sindicado de ser el coautor de los delitos de homicidio agravado con fines terroristas en  concurso homogéneo, en concurso heterogéneo con los punibles de homicidio agravado en la modalidad de tentativa y hurto calificado y agravado.
De acuerdo con la medida, Romero Polanía había sido determinante en la toma guerrillera ocurrida en febrero de 2004 en el municipio de Santamaría perpetrada por la columna móvil ‘Joselo Losada’. En el hecho, fueron asesinados 10 soldados, un oficial y otro suboficial.
Como si fuera poco, también fue vinculado a la masacre de los concejales de Rivera. Ahí, comenzó de nuevo el calvario para ‘Pechuga’.
Sin plata, la situación para el ex concejal Romero Polanía pintaba mal, ya que no podía pagar un abogado. Fue el jurista Oscar Mauricio Sandoval, de su mismo pueblo quien le tendió la mano.
Sandoval recuerda que en el camino fue descubriendo que algo no andaba bien.
Testimonios contradictorios
Uno a uno fue desvirtuando los testimonios contra el ex concejal. “Nos dimos cuenta que todos hablaban porque supuestamente habían oído algo o les habían referenciado alguna cosa”, dice.
Dos de las personas que declararon en contra del ex concejal  Romero Polanía se contradijeron. Una dijo que pertenecía a la columna ‘Joselo Losada’,  que había sido escolta de alias ‘Genaro’, uno de los cabecillas.
Otro de los testigos afirmó que el ex concejal había hablado con ‘Genaro’ para pedirle que se tomaran el pueblo de Santamaría, unos días antes. Uno más agregó que se habían reunido pero seis meses antes. Para sustentar sus señalamientos se remitían a otros ex guerrilleros que al ser buscados en bases de datos aparecían como muertos.
El abogado Sandoval se fue en busca de alias ‘Genaro’ a quien logró localizar en Chiquinquirá, Boyacá, tras la firma del proceso de paz.
Sandoval se reunió con ‘Genaro’ quien para empezar le sostuvo que jamás conoció a ningún Jaime Alberto Romero Polanía o ‘Pechuga’ y menos que hubiera tenido como escolta a quien había dicho serlo. Otros ex combatientes también aseguraron ante las autoridades lo mismo. No tenían idea de quién era el ex concejal.
Con todos estos argumentos, el jurista logró echar para abajo el proceso en contra del ex concejal Romero Polanía, pues según subraya, todo se trató de un proceso basado en oídas.
Hace siete días, Romero Polanía recuperó su libertad, por orden del Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con Funciones de Conocimiento.
Ahora, tras 22 meses preso, ‘Pechuga’ no quiere saber de política, al menos por ahora, y menos de demandas contra el Estado, pues a la fecha no le han pagado siquiera la primera, debido a que se vio inmerso en este segundo proceso.
Lo que quiere es disfrutar más de su familia, de su libertad y hasta ha pensado en buscar a sus enemigos políticos, los mismos que lo metieron en tantos problemas, y pedirles que si los ofendió que lo perdonen porque él, ya lo hizo.

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